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Oda al abecedario

Veinticuatro vocales bien ordenadas

posibilidad infinita

mirándose con envidias

y dispuestas a una combinación

en módulos de sílabas.

Para realzarse como una sola palabra,

realidades mudas sin ellas…

Miran de reojo lo adecuado

de sus nexos.

Para quien desee usarlas en suspiros

junta las líquidas, odia sonantes.

Y si las dibujas, se plasman en forma de historia

como veinticuatro viñetas de una vida.

Él, espejo

Sin ropa apunta al espejo y no sabe que es él. Amenaza con faz seria, calculadora. Apretando los dientes dispara una bala invisible, que penetra en su pecho: el espejo no se rompe. Su gesto se tiñe de dolor y furia porque el espejo lo ha herido y vuelve a disparar, para derrotarlo. El dolor sentido va creciendo y su furia se va desatando como una tempestad en alta mar. Cuanto más furioso, más daño se hace. No sabe que es él.

Negar realidades

Hoy he intentado inventar verbos para expresarme con mayor facilidad. Supongo que no soy el primero.

Si algo puede deshacerse, despintarse, desbarartarse… ¿Se puede desobservar, desleer, desescribir, desentir? Y me lo voy planteando para inventarme una deshistoria entre tú y yo. Desincerarme, desabatirme.

Agosto esquimal

He utilizado el título de una canción de Maga porque, a veces, en agosto, en Sevilla, también hace frío.

Hace frío cuando paso por Triana, cuando viajo solo en la moto. Hace frío cuando tengo nuevas ideas y no tengo a quién contarlas. Hace frío cuando vuelvo a casa, a 47 grados, y no encuentro un mensaje. Hace frío cuando me cobijo en un rincón de la cama y veo una autopista vacía a mi lado. Cuando, entre mis dedos, no se enreda pelo negro. Cuando como, cuando ando, cuando pienso, cuando navego y naufrago, y volar, volar, ya no.

Alma animal

Aprieto y cierro la mano contra mi pecho, es dolor físico. Es el gesto de dolor, no la simple caricia de embriaguez que se constriñe como viniendo desde dentro y desprendiéndose en los ojos a la realidad. Es boca de piedra, lengua congelada, fatigas y abismos de vértigo. Dolor físico. Asoman lágrimas que rompen riscos en los párpados y se apresuran a volver. Casi inerte el cuerpo tecleando.

Síndrome de

Aún sigo siendo Stendhal cuando miro tus fotos

Todavía por momentos me congelo

Y cada día por segundos anhelo

El olor que se desprende de tu cuello

Me resisto a olvidar recuerdos

A cubrir el reflejo de tu mirada clavada en la mía

Cuando desde un lateral espío tu sonrisa

Intentando esconderme de ella, recreando una fantasía

Que se va perdiendo y me va doliendo

Eres las calles de Florencia, eres la Basílica de Santa Cruz

Tantas formas diferentes de belleza eres tú

Eres mi paseo con la brisa del río enfocando luna llena

Tanto dolor y alivio que me llena de pena, tu alma buena

El cristal de la copa donde he buscado sin duda

El elixir del despiste, del eterno abandonado

No me ha servido de nada, ni siquiera para esta vez

Poder mentirme a mí, tan comprensivo con todo

Aquello que yo mismo escribo para ti

El domingo pasado se celebraron las elecciones europeas. Los dos grandes partidos españoles vieron en la campaña electoral una gran oportunidad para atacar a sus oponentes. Leña al mono y nada de Europa. De este modo, nos levantábamos día tras día con portadas que poco tenían que ver con lo que se votaba en las urnas: caso Gürtel, el avión de zapatero, la alineación de los planetas de Pajín, los videos publicitarios a la última, el respaldo del PP a Zaplana, fuertes criticas al gobierno por la gestión de la crisis y los brotes verdes. Me van a permitir que me quede con esto último, no precisamente por haber sido la gansada más rimbombante (puesto que no lo ha sido) sino por la trascendencia que, en mi humilde opinión, tiene que nuestro gobierno nos engañe sobre la situación económica en una campaña electoral, otra vez.

Todos, o algunos al menos espero, recordarán el debate económico en el que participaron los señores Pedro Solbes, a la sazón vicepresidente económico del gobierno, y Francisco Pizarro que se postulaba como aspirante al ministerio de economía en caso de que los populares se alzaran con la victoria. En ese debate el señor Solbes mintió a los españoles una y otra vez vendiendo una situación económica de España solvente y halagüeña de cara al futuro pese a la multitud de voces, entre ellas la del propio Pizarro, que auguraban la llegada de la crisis en la que ahora nos encontramos. Solbes mentía, pero estaba en campaña.

http://www.youtube.com/watch?v=rlXauygaqus

Pues en estas elecciones nos han vuelto a tomar el pelo. Brotes verdes. El video salió el mismo día en que se publicaban unos aceptables datos de parto (que no bajaba por primera vez en no sé cuántos meses y debido a las vacaciones de semana santa y al carísimo PlanE).Vuelvo a decir que ya quisiera para sí Mr Obama el equipo de marketing del PSOE. Son los mejores.

http://www.youtube.com/watch?v=aDuCFPsK6GI

Ya pasadas las elecciones nos olvidamos de los brotes verdes y las señoras vicepresidentas se plantan en rueda de prensa para hablarnos de la realidad. Esto es lo que nos espera, como poco.

http://www.elmundo.es/mundodinero/2009/06/12/economia/1244809369.html

No hay mucho más que decir. Que nos vayan contando cuento tras cuento que así nos luce el pelo.

recuerdos

Metí la mano en el bolsillo porque no tenía dinero para beberme otra cerveza mientras veía Maga con Luis en esa sala tan pequeña de cortinas de salón ochentero, donde siempre había ese olor peculiar de casa de abuelos, y un cenicero de grandes dimensiones dispuesto a asumir las cenizas consumidas de un tabaco capaz de acabar con cualquiera, una metáfora directa del estado de mi ánimo.

En él mis llaves, mi móvil y un llavero nuevo, muy divertido y curioso que el grupo obsequiaba con la entrada (qué menos, 10 euros, aunque el acústico los valía). Fue en ese momento cuando Bilbo asomó a mi recuerdo, “Acertijos en la oscuridad”, y un Gollum desesperado intentando adivinar qué llevaba el hobbit dentro de su bolsillo. Acaricié el anillo que, aferrado a las llaves, devolvía a mi corazón el mismo dolor de Eric Draven, que en la escena final enviaba directo a su enemigo, asesino de su novia. Y caía después en un vacío sin retroceso, como él, mientras de fondo la magnífica música del grupo sevillano, con unas letras que conseguían provocar una mueca de risa en mi cara, esbozada por su sutil capacidad para criticar a la procesionaria estupidez sevillana.

Capacidades

Es cuestión de puntos de vista.

A veces se tiene la capacidad de ver ciertas realidades desde un prisma insoportablemente positivo. Entonces uno va a la universidad, hace un examen y le sale del carajo. Qué bien. El mismo examen realizado en un periodo de aplastamiento cerebral por cualquiera que sea la razón puede parece una auténtica catástrofe.

Ahora bien, si el punto de vista se convierte en algo más que eso, si la cuestión del estado de ánimo merma las capacidades, entonces da igual cómo se haga el examen: saldrá mal. Y así sucesivamente.

Juez de los errores, terapia de mano dura, compasión.

Estado apocalíptico y dejadez, recuerdos intachables, papeles, fotos, olores. La lágrima fácil, los errores. Los momentos buenos, los errores. Lo ridículo de las acciones, lo impropio de cuestión. Lo injusto de la balanza. Temeridad, tal vez, poco respeto. Errores con pies de plomo, eso sí, aciertos de pluma, besos de aire, abrazos de agua. Se secan, se pierden. Errores que contaminan, cáncer en el pulmón de dos. Muerte final y encierro, recuerdos, recuerdos, recuerdos… Estado de embriaguez continua, sin bares de por medio. Átomos acostumbrados, átomos encantados. Átomos tristes, átomos muertos.

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