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Síndrome de

Aún sigo siendo Stendhal cuando miro tus fotos

Todavía por momentos me congelo

Y cada día por segundos anhelo

El olor que se desprende de tu cuello

Me resisto a olvidar recuerdos

A cubrir el reflejo de tu mirada clavada en la mía

Cuando desde un lateral espío tu sonrisa

Intentando esconderme de ella, recreando una fantasía

Que se va perdiendo y me va doliendo

Eres las calles de Florencia, eres la Basílica de Santa Cruz

Tantas formas diferentes de belleza eres tú

Eres mi paseo con la brisa del río enfocando luna llena

Tanto dolor y alivio que me llena de pena, tu alma buena

El cristal de la copa donde he buscado sin duda

El elixir del despiste, del eterno abandonado

No me ha servido de nada, ni siquiera para esta vez

Poder mentirme a mí, tan comprensivo con todo

Aquello que yo mismo escribo para ti

El domingo pasado se celebraron las elecciones europeas. Los dos grandes partidos españoles vieron en la campaña electoral una gran oportunidad para atacar a sus oponentes. Leña al mono y nada de Europa. De este modo, nos levantábamos día tras día con portadas que poco tenían que ver con lo que se votaba en las urnas: caso Gürtel, el avión de zapatero, la alineación de los planetas de Pajín, los videos publicitarios a la última, el respaldo del PP a Zaplana, fuertes criticas al gobierno por la gestión de la crisis y los brotes verdes. Me van a permitir que me quede con esto último, no precisamente por haber sido la gansada más rimbombante (puesto que no lo ha sido) sino por la trascendencia que, en mi humilde opinión, tiene que nuestro gobierno nos engañe sobre la situación económica en una campaña electoral, otra vez.

Todos, o algunos al menos espero, recordarán el debate económico en el que participaron los señores Pedro Solbes, a la sazón vicepresidente económico del gobierno, y Francisco Pizarro que se postulaba como aspirante al ministerio de economía en caso de que los populares se alzaran con la victoria. En ese debate el señor Solbes mintió a los españoles una y otra vez vendiendo una situación económica de España solvente y halagüeña de cara al futuro pese a la multitud de voces, entre ellas la del propio Pizarro, que auguraban la llegada de la crisis en la que ahora nos encontramos. Solbes mentía, pero estaba en campaña.

http://www.youtube.com/watch?v=rlXauygaqus

Pues en estas elecciones nos han vuelto a tomar el pelo. Brotes verdes. El video salió el mismo día en que se publicaban unos aceptables datos de parto (que no bajaba por primera vez en no sé cuántos meses y debido a las vacaciones de semana santa y al carísimo PlanE).Vuelvo a decir que ya quisiera para sí Mr Obama el equipo de marketing del PSOE. Son los mejores.

http://www.youtube.com/watch?v=aDuCFPsK6GI

Ya pasadas las elecciones nos olvidamos de los brotes verdes y las señoras vicepresidentas se plantan en rueda de prensa para hablarnos de la realidad. Esto es lo que nos espera, como poco.

http://www.elmundo.es/mundodinero/2009/06/12/economia/1244809369.html

No hay mucho más que decir. Que nos vayan contando cuento tras cuento que así nos luce el pelo.

recuerdos

Metí la mano en el bolsillo porque no tenía dinero para beberme otra cerveza mientras veía Maga con Luis en esa sala tan pequeña de cortinas de salón ochentero, donde siempre había ese olor peculiar de casa de abuelos, y un cenicero de grandes dimensiones dispuesto a asumir las cenizas consumidas de un tabaco capaz de acabar con cualquiera, una metáfora directa del estado de mi ánimo.

En él mis llaves, mi móvil y un llavero nuevo, muy divertido y curioso que el grupo obsequiaba con la entrada (qué menos, 10 euros, aunque el acústico los valía). Fue en ese momento cuando Bilbo asomó a mi recuerdo, “Acertijos en la oscuridad”, y un Gollum desesperado intentando adivinar qué llevaba el hobbit dentro de su bolsillo. Acaricié el anillo que, aferrado a las llaves, devolvía a mi corazón el mismo dolor de Eric Draven, que en la escena final enviaba directo a su enemigo, asesino de su novia. Y caía después en un vacío sin retroceso, como él, mientras de fondo la magnífica música del grupo sevillano, con unas letras que conseguían provocar una mueca de risa en mi cara, esbozada por su sutil capacidad para criticar a la procesionaria estupidez sevillana.

Capacidades

Es cuestión de puntos de vista.

A veces se tiene la capacidad de ver ciertas realidades desde un prisma insoportablemente positivo. Entonces uno va a la universidad, hace un examen y le sale del carajo. Qué bien. El mismo examen realizado en un periodo de aplastamiento cerebral por cualquiera que sea la razón puede parece una auténtica catástrofe.

Ahora bien, si el punto de vista se convierte en algo más que eso, si la cuestión del estado de ánimo merma las capacidades, entonces da igual cómo se haga el examen: saldrá mal. Y así sucesivamente.

Juez de los errores, terapia de mano dura, compasión.

Estado apocalíptico y dejadez, recuerdos intachables, papeles, fotos, olores. La lágrima fácil, los errores. Los momentos buenos, los errores. Lo ridículo de las acciones, lo impropio de cuestión. Lo injusto de la balanza. Temeridad, tal vez, poco respeto. Errores con pies de plomo, eso sí, aciertos de pluma, besos de aire, abrazos de agua. Se secan, se pierden. Errores que contaminan, cáncer en el pulmón de dos. Muerte final y encierro, recuerdos, recuerdos, recuerdos… Estado de embriaguez continua, sin bares de por medio. Átomos acostumbrados, átomos encantados. Átomos tristes, átomos muertos.

Piedraluna

¿Para qué quieren la verdad si ya tienen el rumor?

Maga.

Hace poco me sorprendieron para bien en una estación de metro. Esperaba sentado después de que una joven me dejara amablemente un sitio para sentarme, comprendiendo que si iba con muletas (ya hablaremos de los adelantos de nuestros tiempos, en el siglo que corre, que no se haya inventado todavía nada mejor que las muletas y la escayola, me deprime y me consume) era porque realmente tenía alguna lesión (algo que los médicos, después de tres semanas, todavía no han logrado averiguar [y encima el "plan Bolonia" -me parece que muy planeado no debe estar- amenaza con arruirnar más aún la enseñanza que tenemos]).

Como ese día había decidido llevar unos pantalones cuyos bolsillos derraman cualquier objeto valioso que lleve dentro en cuanto tomo asiento, el móvil decidió iniciar una nueva vida sin preguntarme. Y sin advertirme. Sandra tampoco se dio cuenta, y decidimos subir al vehículo en cuanto llegó. Una vez dentro, con el reducido margen de tiempo que le dan a uno las puertas para acceder, dos adolescentes con estética ‘cani’ me llamaron desde el andén: “Shavá, ¿eto e tuyo?” ¡Coño, mi móvil! Con cara de incredulidad  respondí afirmativamente y me hice con el huidizo teléfono. Un “gracias” tímido asomó de mis labios, algo que seguramente no oirían los dos desinteresados que se alejaban dejándome asombrado.

Y yo que creía que esta gente carecía de cualquier tipo de respeto o educación. ¿Por qué se tienen que estropear pareciéndose a esta gentuza, si luego llevan dentro un trocito, al menos, de corazón? No sé, a mí no se me ocurre disfrazarme de Spiderman, y es algo que me gustaría, aunque entiendo que a cierta gente pueda resultarle extraño, a veces hasta incómodo.

De eso discutía además una vez mientras comía, junto con mi familia, en casa. Es difícil saber, al menos para mí, dónde está la línea que separa el disfrute personal con la “norma social” aceptada, es decir, cuándo le molesta a alguien que yo vaya vestido de una manera, o que baile de determinada forma. Es cuestión de centímetros, de decibelios, de tonalidades, ¿o qué?

Por supuesto, alguien tuvo que estropearlo todo en el bus y suponer que yo, al ser joven, no necesitaba sentarme, aunque las muletas denotaran lo contrario (esta vez la mujer no comprendió el indirecto mensaje). Así, como es habitual, pude quejarme de esta sociedad en la que vivimos e irme contento para casa.

Buenos días

A punto de ser licenciado, no siento nada especial. La élite ha desaparecido, o está confundida. Ya no se sabe si es mejor el silencio o alzar la voz, protestar o callarse, protestarse o callar. Luchar, desistir, rendirse, tener esperanza. Voilà! ¡Viajar!

Las élites viajan, creo. Y salir navegando de Betis y llegar al mar, como Gump, que sabe tan poco y que tanto sabe. “Yo no seré muy listo pero sé qué es el amor”, rezaba. Afrontar entonces los pasos con humildad y volver a empezar, en un continuo devenir.

Tal vez eso, reinventarse, como se ha reinventado la hispalense… no. Sus gentes no ocupan el lado derecho de las mecánicas para dejar vía libre. No. Sus ciudadanos no han aprendido todavía, todavía no. Aunque se les plante ene fotografías en Constitución, que nadie mira, nadie ve. Aunque todo eso y más, todavía no.

Por eso, viajar, volver de K, tal vez, con las ideas renovadas y despertar otra vez. Anochece, pero sólo anochece para volver a amanecer.

Incendio en Las Candelarias

Incendio en Las Candelarias

Estar en el momento y en el lugar. Creo que algún día, no muy lejano, seré yo quien esté. Esta noche ha sido uno de esos momentos en una explosión de un local de mi barrio. Claro que, sin moverme de casa, es todo más fácil. No pretendo seguir cómodo, sólo quiero esa acción, mi cuerpo lo reclama.

Pan para hoy…

Hoy tenemos una ración doble de Gripe A, para sustituir todo lo demás. Hagan sus apuestas para mañana, que los piratas somalíes ya se empiezan a poner pesaditos y en Sevilla ya está todo acabado. Yo voto por…

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