Juez de los errores, terapia de mano dura, compasión.
Estado apocalíptico y dejadez, recuerdos intachables, papeles, fotos, olores. La lágrima fácil, los errores. Los momentos buenos, los errores. Lo ridículo de las acciones, lo impropio de cuestión. Lo injusto de la balanza. Temeridad, tal vez, poco respeto. Errores con pies de plomo, eso sí, aciertos de pluma, besos de aire, abrazos de agua. Se secan, se pierden. Errores que contaminan, cáncer en el pulmón de dos. Muerte final y encierro, recuerdos, recuerdos, recuerdos… Estado de embriaguez continua, sin bares de por medio. Átomos acostumbrados, átomos encantados. Átomos tristes, átomos muertos.
No imaginas cuánto me gustaría que todo fuese distinto…