Aprieto y cierro la mano contra mi pecho, es dolor físico. Es el gesto de dolor, no la simple caricia de embriaguez que se constriñe como viniendo desde dentro y desprendiéndose en los ojos a la realidad. Es boca de piedra, lengua congelada, fatigas y abismos de vértigo. Dolor físico. Asoman lágrimas que rompen riscos en los párpados y se apresuran a volver. Casi inerte el cuerpo tecleando.